Extraño a mi mami cada día de mi vida. Extraño su sonrisa, su alegría, su amor, un “amor universal” que no distinguía nada y que se entregaba por completo a los demás iluminando la vida de todos a su alrededor.
Mi mami vivía el amor a plenitud. A mis hermanos y a mí, nos dio todo. A pesar de que trabajó toda su vida, hizo el milagro de hacernos sentir que estaba siempre presente y de enseñarnos con su ejemplo a luchar por nuestros sueños y a ser personas honestas, trabajadoras y al servicio de los demás.
Y lo hizo de una forma extraordinaria, sabiendo que no hay regalo más grande en el mundo que poder tocar a las personas con algo que dices o haces y que les ayuda a transformar sus vidas.
1. El amor es servicio
Mi mami nos enseñó que todo lo bueno llega como resultado de servir a los demás. Ella estaba siempre atenta a las necesidades de las personas, viviendo el verdadero significado de lo que es “servir”, constantemente pensando en cómo ayudar y dejando para el último su propio bienestar.
Su espíritu de servicio se sentía en todas las acciones de su vida. Mi mami nunca estuvo cansada o “sin tiempo” cuando se trataba de otras personas, ella buscaba siempre la manera de encender el corazón de los que la rodeaban, sabiendo que una vida que vale la pena vivir es una vida al servicio de los demás.
2. El amor es gratitud
Mi mami vivía genuinamente agradecida por todo lo que sucedía en su vida. Nos enseñó a vivir en gratitud, prestando atención a todo lo bueno a nuestro alrededor. Ella sabía que cuando nos pasamos ocupados persiguiendo lo que nos falta, olvidamos apreciar todas las bendiciones que ya tenemos. Así que nos enseñó a ver el lado bueno de las cosas, haciéndonos poner nuestra mirada en lo que sí hay, en lo que sí tenemos.
Mi mami sabía que, cuando nos centramos en lo bueno, en el amor, en la pureza, creamos más de eso en nuestras vidas, convencida de que la gratitud conduce a la abundancia porque en el simple acto de agradecimiento reconoces que ya lo tienes todo.
3. El amor es alegría
Todos los recuerdos que tengo de mi mami son con una sonrisa. De hecho, era mucho más que una sonrisa, era una luz que iluminaba cualquier lugar en el que estaba. Su presencia se sentía de inmediato, siempre alegre, siempre sonriendo, siempre entregando amor.
Mi mami nos enseñó a buscar la alegría en la tristeza, transformando lo terrible y doloroso que ocurría en su vida en una oportunidad para entregar amor. Y al hacerlo, nos enseñó que todos tenemos el poder de cambiar la vida de los demás con solo una sonrisa.
Gracias mami por enseñarnos lo que es el verdadero amor ❤️


